Baja California.- El exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, prefiere ver el lado positivo de todo lo que ha enfrentado desde hace casi 80 días cuando lo detuvieron y enviaron al penal de máxima seguridad del Altiplano por su presunta participación en los delitos de delincuencia organizada y contrabando de hidrocarburos, en un caso relacionado con una red de huachicol fiscal.
Celebra la desconexión del mundo a la que fue sometido, el tiempo que tuvo para leer y hasta hacer amigos con quienes estaba recluido, entre ellos varios exgobernadores del PRI y uno de los hermanos Farías Laguna, Manuel Roberto.
Ahora en su casa de Ensenada, donde sigue su proceso en prisión domiciliaria, tiene la posibilidad de ver a su familia y amigos y, aunque no puede salir sin permiso, se dice afortunado de haber vuelto a su hogar.
Ruffo está convencido de que demostrará su inocencia. Dice que en el Altiplano revisó el expediente y notó que todo “estaba armado”, que él solo es un accionista de la empresa señalada de contrabando de combustible. Y revela que en noviembre de 2025 acudió al Ministerio Público para aportar información; hasta le ofrecieron reunirse con el entonces fiscal general, Alejandro Gertz Manero, pero no supo más hasta que este año lo detuvieron sin aviso previo.
